Con la mirada en el futuro. Saludo de Mons. Cristián Contreras Molina OdeM. Obispo de San Felipe
 


30 de Diciembre, 2016
Pocas horas nos quedan del 2016. Al despedir el año que se va, lo primero que se me viene al pensamiento es elevar una plegaria de gratitud a Dios. Gracias Padre, por la vida, por la fe que me regalaste y que la vivo amando a tu Hijo Jesucristo.

Gracias Padre por sentirte tan cerca en la presencia de mis hijos, de  mis padres y por quienes  has puesto en mi camino y que me han acompañado en mis alegrías y tristezas. Gracias Padre, por tener la dicha de cree que todo lo bueno nunca se termina y que sin esperanza no hay vida. Gracias por tener un trabajo que me permite realizarme como persona, como ciudadano que construye su país y como hijo de la Iglesia que alimenta su espíritu con tu Palabra que todo lo ilumina. 

Es verdad Padre. No todo ha sido felicidad en el año que se va. También he vivido situaciones tristes y desagradables. Me cuesta entender el dolor y el abandono en que tantos viven. Me duele la violencia física y sicológica que he vivido y que he sentido en otros. Me duele la muerte de tantos hombres y mujeres, especialmente niños que han desaparecido en la inmensidad de los océanos mientras buscaban una tierra que les brindara acogida y un pedazo de pan comido en libertad. Me duele la muerte de tantos niños muertos en mi país  por la ausencia de un hogar que les diera lo que les pertenece, cariño, techo y pan, vestido y educación. Pero también me duele, Señor, el materialismo individualista que nos está transformando en seres arrivistas, y como consecuencia, discriminadores y autosuficientes. 

Pero Señor, por sobre todo, me alegra conocer a tantas mujeres que luchan por salir adelante muchas veces solas. Sus hijos siempre son su tesoro. Conozco tantos hombres, padres de familia que trabajan para dar a sus hijos una educación que les permita formar a sus hijos con dignidad. Me alegro Señor al ver a tantos jóvenes que con esfuerzo van a la universidad, trabajan como temporeros  y también aportan para la economía familiar. 

Una palabra de cariño para Ud. que tiene la dicha de compartir con toda su familia. Con tantas otras que están sufriendo por la separación, la pérdida de un ser querido o el abandono de ese hijo que está sentido y que le cuesta reconocer sus errores. Saludos cariñosos para Uds. que están  trabajando sirviendo al prójimo especialmente en clínicas, en hospitales o simplemente, acompañando al que está desanimado y triste. 

A todos les deseo la bendición de Dios. El nunca nos desampara. Siempre está caminando con nosotros mientras construimos su Reino de Paz y de Justicia en este mundo. 

Demos paso al hombre nuevo, a la mujer nueva, demos paso a la ilusión de  recibir un nuevo año compartiendo lo que somos te tenemos. La desesperanza no tiene cabida en los que creen en el amor, la concordia y el recíproco compartir. 

            Feliz año nuevo. Cristián Contreras Molina OdeM. Obispo de San Felipe    

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