Iglesia de Aconcagua clausura Jubileo Extraordinario de la Misericordia
 


21 de Noviembre, 2016
Con el cierre de la Puerta Santa y una eucaristía se dio por finalizado al Año de la Misericordia, en la Iglesia Catedral de San Felipe.

Con una gran asistencia de feligreses a la Catedral de San Felipe, este domingo 20 de noviembre se celebró la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, dando por finalizado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado por el Papa Francisco. La eucaristía de clausura fue presidida por Mons.  Cristián Contreras Molina, OdeM. acompañado por sacerdotes de los decanatos de San Felipe y Los Andes, diáconos, seminaristas  e integrantes de la escuela del diaconado. 

Esta hermosa celebración la cual fue marcada por las palabras del Padre Obispo quien en su homilía expresó: “Nuestro Dios es paciente y misericordioso, perdona todas las culpas y sana las heridas y dolencias de sus hijos. Libera de las esclavitudes del pecado y protege a los extranjeros, a los huérfanos y a quienes se sienten solos y abandonados en el camino”. 

Más adelante el Pastor Diocesano continúo “la Puerta Santa que hemos abierto un año atrás, en este templo se cerrará, pero el corazón de Cristo permanecerá latiendo fuertemente para acoger a los más pequeños, a los abandonados, a los excluidos y a los que buscan una palabra de aliento, un trabajo que los dignifique, un pan para mantener a su familia y una palabra inspirada en el testimonio de Jesucristo, cuyo amor no tiene límites. Simbólicamente esta puerta se cierra, pero con la misma fuerza permanecerá abierta para quienes la quieran traspasar sin miedo. La misericordia, la justicia y el perdón, no tiene tiempo ni límites. El amor de Dios es la certeza más maravillosa que acompaña a nuestro caminar”.   

Posteriormente el templo Catedral se iluminó por las cientos de velas que fueron entregadas a los asistentes para orar y realizar la profesión de su fe, para testimoniar la presencia del Resucitado en sus vidas y en medio de sus comunidades. 

En la procesión de las ofrendas se hizo entrega de un cofre el cual contiene una recopilación de los elementos usando durante este periodo: liturgias, adornos, recuerdos, fotografías y noticias de todas las actividades realizadas durante este Año Jubilar. 

Mons. Cristián Contreras Molina, OdeM., procedió a bendecir el memorial, que fue instalado al interior del templo Jubilar en conmemoración de este año bendecido por la Misericordia del Padre, y también como recuerdo para todos que el Amor de Dios, no se termina jamás, porque el amor del Padre no tiene límite de tiempo o de espacio.  

Al finalizar esta eucaristía, el Padre Obispo cerró la Puerta de este templo jubilar expresando sentimientos de gratitud a la Santísima Trinidad por este tiempo extraordinario de Gracia. 

Fuente: Comunicaciones San Felipe



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