Decanato de Petorca clausuró Año de la Misericordia
 


14 de Noviembre, 2016
En una sencilla y emotiva celebración presidida por Mons. Cristián Contreras Molina, OdeM, el viernes 11 de noviembre en el Templo Jubilar de La Ligua, se cerró la Puerta Santa

En la tarde del día viernes cientos de fieles fueron partícipes de la celebración para finalizar el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, la que fue presidida por el Pastor de la Iglesia de Aconcagua, acompañado por los Presbíteros del decanato de Petorca:  P. Juan Cortés Malbrán , Fabián Castro Marchant de Cabildo;  P. Miguel Triviño Contreras  de Chincolco, P. Hernán Acuña Garrido  de Zapallar, P. Tristán Rocco Salazar de Placilla de Ligua, P. Pedro Vera Imbarack de Catapilco, P. Francisco Plaza Aguilera de Papudo y P. Sergio Barahona  Herrera de La Ligua y el diácono Adolfo Cárdenas. 

Feligreses provenientes de diversas parroquias y capillas del decanato  repletaron el Templo Jubilar de La Ligua para agradecer al Dios de la Vida, por las bendiciones y alegrías vividas,  especialmente en el año 2016. 

En su homilía, el Pastor Diocesano  manifestó su alegría por este año que hemos vivido el jubileo convocado por el Papa Francisco: “Este ha sido un año que hemos experimentado la bondad y ternura de Dios, hemos peregrinado a los diferentes templos jubilares para traspasar la Puerta Santa, es entrar al corazón del Dios de la Vida, entrado con el corazón lleno de esperanza y alegría porque confiamos profundamente nuestra vida a Dios”, exhortó. 

El padre Obispo luego agregó que “la misericordia de Dios, no solamente está presente en este año, sino que por el contrario la Misericordia  no tiene límite de tiempo y de espacio, porque el amor del Padre es infinito para sus hijos. Por ello, los invito a ser Misericordiosos como el Padre, especialmente con nuestros hermanos,  con los enfermos, los encarcelados, los que necesitan una palabra de aliento y consuelo”

Terminada la homilía,  los fieles encendieron una vela desde el cirio pascual, signo con el cual se dio por finalizado el Año Jubilar en La Ligua, momento en que los asistentes  profesaron su fe iluminados por la luz del Resucitado,  que es el Rostro de la Misericordia. 

Al finalizar la celebración, descubrió el memorial, conformado por el ícono de la Misericordia y una placa recordatoria, quedando  instalado en el interior del templo de La Ligua para recordarnos la gran experiencia que hemos vivido durante Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

 

Fuente: Comunicaciones de San Felipe. 

 



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