Lectura Orante Domingo 11 De Septiembre. Lucas 15, 1-32.
 


10 de Septiembre, 2016
Oración inicial: Ven, Espíritu Santo, ven, te llamo incesantemente para que me des la capacidad de comprender tu Palabra y transformarme en una persona llena de tu perdón y misericordia. Enséńame a dar y recibir tu perdón, envolviendo mi corazón y mi ser entero de mucha paz.

1Lectura. ¿Qué dice el texto? Leer Lc. 15,1-32; ponerse en el lugar de cada personaje sintiendo la acogida del Pastor y del Padre. Volver a leer el texto.


Texto bíblico:   Todos lo publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban,  diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”. Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. Y les dijo también: “Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra llama a sus amigas y vecinas, y les dice:”Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido”. Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte”. Jesús dijo también: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”.

Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo oré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti, ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus servidores: “Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un amillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Y comenzó la fiesta.

El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. El le respondió: “Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo”. El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tu órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!”. Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”.   Palabra del Señor.


Preguntas para la lectura:
-¿Quiénes se acercan a Jesús y quiénes murmuraban de El?
-¿Cuál es el punto central de la primera y segunda parábola? ¿Cuáles son las actitudes que aparecen?
-Centra tu atención en el proceder del hijo menor, del padre y del hijo mayor. Anótalas.
-¿Qué tienen en común estas tres parábolas?

2Meditación. ¿Qué me dice (nos dice) esta Palabra hoy a mi (nuestra) vida? Dejo que esta Palabra escuchada haga eco en mí insinuando la ruta a seguir.
Preguntas que me ayudan a la reflexión:
a)El actuar de Jesús suscitó críticas en los escribas y fariseos quienes “murmuraron” de El ¿He criticado alguna vez el comportamiento de alguna persona? ¿Por qué lo he hecho? ¿Cómo actuaría Jesús?
b)¿Con qué personaje me siento más cercana(o) en mi vida hoy? ¿Por qué?
c)¿En qué momentos, actitudes, en mi vida me identifico con el padre, el hijo mayor, el hijo menor?
d)¿De qué manera estas parábolas me ayudan a comprender y vivir el perdón y la misericordia?
e)¿Qué buena noticia he recibido hoy con este Evangelio?

3Oración. ¿Qué le respondo al Señor después de haber meditado su Palabra? En una conversación íntima con el Señor le agradezco su perdón y misericordia, le pido la gracia necesaria para aprender a perdonar de corazón y con sencillez pido perdón por mis pecados .

4Contemplación y acción. ¿Cómo interiorizo y hago vida esta Palabra?  Elijo una palabra o frase que me acompañara durante la semana y que me invita a cambiar, a vivir en mi vida el amor y misericordia del Padre. ¿Cómo puedo plasmar su misericordia en mi vida cotidiana?

Oración final: Te invito a terminar esta reflexión con la oración que el Papa Francisco escribió para el año de la misericordia.


Señor Jesucristo, Tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del Cielo y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a El. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero, a la adúltera y a la Magdalena de buscar la felicidad en una creatura, hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido…

Fuente: Equipo de Animación Bíblica. 

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