Padre Enzo Carrasco Peña celebró su Primera Misa en la comuna de Llay - Llay
 


29 de Agosto, 2016
Este lunes 29 de agosto se celebró en el Templo Parroquial de Llay- Llay la Primera Misa del Neopresbítero de la Diócesis de San Felipe, con una masiva participación de laicos, agentes pastorales, catequistas, familiares y amigos del Padre Enzo.

Acompañado de Sacerdotes de la Diócesis y de Santiago el Padre Enzo Carrasco Peña  presidió su primera misa, a la que asistieron un gran número de laicos, agentes pastorales, de diferentes lugares especialmente de San Felipe y Putaendo, además de autoridades comunales que se sumaron a la celebración, que estuvo marcada por la alegría de tener un nuevo Presbítero al servicio del Pueblo. 

En la homilía el Padre Cristóbal,  manifestó “El sacerdote junto con ver, está llamado a desprenderse de sus propios intereses… nunca más la afirmación: “lo que yo quiero, sino lo que el Señor quiere…” eso implica el seguimiento. Sacerdotes desprendidos, con disponibilidad para escuchar y consolar, sacerdote sin cuenta corriente, sino con lo básico para vivir y dejar que el Señor te cuide. Sacerdote que no anteponen sus intereses personales por sobre los de la comunidad, porque para eso ha sido llamado. Sacerdotes que estén dispuestos a partir cuando se les pida y no cuando él quiera. El sacerdote que no vive desde la pobreza de espíritu y también de lo material, no experimentará nunca la humildad y será, lamentablemente, un fraude para Dios y para el pueblo”. 

La nueva familia del presbiterio 

Más adelante el Pbro. Cristóbal Miranda, expresó: “Enzo, para vivir tu ministerio tendrás la alegría y también los dolores de tu nueva familia, el presbiterio, al cual has sido incorporado el día de ayer. Es el lugar donde los que somos parte de esta familia estamos invitados a experimentar también el encuentro y el consuelo, dejando aprensiones y prejuicios fuera de la familia presbiteral. Cuando entramos cargados con estas actitudes o pensamientos, dañamos algo que es de Dios que trasciende nuestros intereses personales y nos convertimos en una institución que dista mucho de ser un lugar donde Dios habita. Somos llamados a ser constructores, puentes, vínculos de comunión, sin rehuir nunca el sufrimiento de la cruz. Cuando la cruz es cargada por todos, se hace más liviana… Lo digo desde mi experiencia personal en estos pocos años de ministerio. Una de las características de este presbiterio, es que te sientes acogido y querido y se alegran contigo cuando te va bien y siempre estará alguien para tenderte la mano cuando te caigas nuevamente a la orilla del camino”. 

Culminada la eucaristía, entre aplausos la comunidad se trasladó al Colegio María Letelier de Prieto de las Religiosas Filipenses donde se preparó un compartir fraterno, para festejar en comunidad la alegría y gozo que un hijo de este valle ha seguido el llamado de Jesucristo. 

Fuente: Comunicaciones San Felipe



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