Carta de convocatoria al Jubileo extraordinario de la misericordia Diócesis de San Felipe
 


22 de Noviembre, 2015
Mons. Cristián Contreras Molina, O.deM. Obispo de la Diócesis de San Felipe de Aconcagua, pública carta para hacernos partícipes del Año de la Misericordia

Carta de convocatoria al Jubileo extraordinario de la misericordia

 

A los Sacerdotes,

Congregaciones de religiosos y religiosas,

movimientos apostólicos y colegios,

agentes de pastoral y catequistas.

A los hermanos de buena voluntad.

A todos gracia y paz de parte de Jesús, el Señor,

rostro de la misericordia del Padre.

 

1. El Papa Francisco, bajo el lema “Misericordiosos como el Padre”, nos ha convocado a todos los hijos de la Iglesia a vivir un jubileo extraordinario, “será un año santo de la misericordia”[1].  Nos queremos disponer desde ya,  a vivir este tiempo jubilar, reconociendo que el Padre de la misericordia, revelado en su Hijo Jesucristo, es para todos los hombres y mujeres el abrazo eterno, la ternura suave de un Dios lento para enojarse y rico en misericordia (cf. Sal 103,8). En efecto, no hay definición alguna para Dios más que Misericordia. Tal como lo ha dicho el Papa Francisco,  la iglesia tiene el deber de hacer más evidente ante el mundo su misión de ser testigos de la misericordia, y al mismo tiempo cada uno de nosotros necesitamos experimentar esa misericordia. 

2. Nuestra fragilidad, que nos ha llevado al pecado, se ha hecho notar en los últimos años en toda la iglesia universal, pero particularmente a nuestra Iglesia Diocesana. Es por eso que se nos hace urgente acoger esta invitación de vivir el Jubileo de la misericordia que viene a animarnos en nuestro camino de conversión espiritual. Este camino se verá reflejado en la peregrinación interior que cada uno de nosotros hará a lo largo de este año, y que culminará en un signo visible llegando hasta el templo jubilar y pasando por la puerta santa, puerta que es Cristo mismo, la puerta que nos conduce al Padre de la misericordia (cf. Jn 10,9). 

3. Al mismo tiempo, queremos profundizar a lo largo de este año en las obras de misericordia. No basta con recibir, hay que dar. Una de las características propias de la Iglesia es ser madre misericordiosa, y con más fuerza en estos tiempos, en que el mundo está tan necesitado de experimentar la cercanía de la Iglesia como madre portadora de la misericordia del único Dios vivo y verdadero.

4. La confesión será para cada uno de los creyentes, hombres y mujeres de fe, la oportunidad, para reconciliarnos con Aquél que nos ha amado y que como el Padre de la parábola del hijo pródigo espera impaciente la llegada de su hijo (cf. Lc 15). Nosotros también en nuestro camino de regreso hacia la casa del Padre debemos reflexionar sobre qué es, lo que le diremos al Señor cuando nos encontremos frente a Él.

 

5. No faltarán las innumerables oportunidades en que nos reunamos en celebraciones litúrgicas, encuentros de reflexión, asambleas y otras actividades en que podremos reconocernos como verdaderos peregrinos en nuestro camino de conversión.

6. Es mi deseo, como pastor de esta Iglesia Diocesana, uniéndome al Santo Padre, que este año, sea un tiempo de gracia para toda la Iglesia, en particular para cada uno de los que peregrinamos por los valles de Aconcagua y Petorca. 

7. Es por eso que los quiero invitar a que nos reunamos como Iglesia Diocesana, para dar inicio a este año santo, en el frontis de la Catedral, Iglesia Madre de esta porción del pueblo de Dios, el día domingo 13 de diciembre a las 16:00 hrs. Será un momento de encuentro, una nueva oportunidad para reunirnos en la oración y en la alegría de estar juntos, de compartir la misma fe y de comenzar unidos este peregrinar de conversión en este año jubilar. 

8. Por tratarse de un lugar significativo para el país, he dispuesto que se abra también la puerta santa en el Santuario de Santa Teresa de Los Andes el próximo domingo 20 de diciembre a las 12:30 hrs. 

9. Animo a mis hermanos sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, a todos los agentes de pastoral y catequistas, y a todos cuantos participamos domingo a domingo en la celebración del día del Señor, a vivir este año en comunidad. Caminemos juntos a pesar de nuestras diferencias, es la oportunidad para reflejar el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones (cf. Rm 5,5). A los movimientos y colegios de nuestra zona, los invito a no restarse de esta oportunidad eclesial, participando activamente ya sea en sus colegios o uniéndose a sus parroquias para experimentar la cercanía de la Iglesia y el amor misericordioso del Padre. 

10. Los animo, para que cada comunidad parroquial, se prepare fervientemente para vivir este año desde la reflexión, la oración, la celebración de la fe y de las obras de misericordia. Aprovechemos esta oportunidad para fortalecer nuestra fe y nuestro servicio al mundo con gestos concretos de caridad. Para que cada comunidad viva debidamente este tiempo, será necesario disponernos personalmente como Jesús nos pide en el Evangelio: “Sed misericordiosos como el Padre” (cf. Lc 6, 36). 

11. A María nuestra Madre, le encomendamos nuestro peregrinar, para que nos sostenga en nuestro dolor y nos conduzca hacia la verdadera paz. A San Felipe, Apóstol de Jesucristo, quien conoció y experimentó el Rostro de la Misericordia, le pedimos que interceda en este tiempo de gracia y nos acompañe. 

Un saludo fraterno y cercano. 

 

Mons. Cristián Contreras Molina Odm.

Obispo de San Felipe

 

 San Felipe, Noviembre de 2015.



[1] Homilía, 24 horas para el Señor, Celebración de la Penitencia, viernes 13 de marzo de 2015 - Basílica Vaticana.

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