Comunidad de Papudo entregó homenaje a destacadas mujeres
 


01 de Junio, 2015
El pasado domingo 24 de mayo, domingo de Pentecostés, día de la Iglesia, y en una emotiva eucaristía, la comunidad de Papudo reconoció el servicio apostólico de dos activas laicas de la parroquia, Andina Guerra Leiva y Rosa Figueroa Beiza

Con la presencia de toda la comunidad de Papudo, el Consejo pastoral y el párroco, Padre Francisco, se realizó el homenaje en la Misa de las 12:00 horas en el templo parroquial de Papudo por su larga trayectoria al servicio de esta comunidad a dos destacadas laicas. 

 Andina Guerra Leiva nació en Papudo el 18 de octubre de 1937, hija de Florencio y Laura, tuvo una infancia tranquila y muy hermosa. Estudió su primaria en Papudo y parte de la secundaria en Quillota. En 1957, a sus 20 años, tras un corto noviazgo, se casó con Manuel de profesión Carabinero, vínculo del cual nacieron tres hijos. En la actualidad tiene 10 nietos y 8 bisnietos.

 Por el trabajo de su esposo ella vivió en varias partes, radicándose en 1976 en Santiago y en 1977 empezó a asistir a Misa. Posteriormente trabajó con el Padre Charles Muller donde inició su formación  catequética, llegando a hacer clases de Religión.

 En el año 1991 regresó a Papudo y trabajó junto a los párrocos: P. Victorino Silva, P. Cardenio Toro, P. Miguel Triviño, P. Omar  Orellana y ahora con el Padre Pancho. Se integró al catecumenado, a la catequesis pre-bautismal y por supuesto, al Consejo pastoral.

 Rosa Figueroa Beiza: nació en el seno de una familia católica un 17 de marzo de 1939 en la comuna de Providencia, Santiago. Hija de José e Hilda, es la tercera de seis hermanos. A la edad de siete años llegó a Papudo a vivir con sus tíos maternos Mario y Mercedes, quienes la criaron y a quienes ella recuerda con mucho cariño y gratitud.

 Rosita se educó en la Escuela Parroquial de Papudo que, en ese entonces, estaba dirigida por las religiosas Franciscanas Misioneras de María, continuando ahí su formación católica. Por intermedio de la práctica del básquetbol conoció a su esposo Antonio Olavarría, formando una familia de cuatro hijos, 11 nietos y 4 bisnietos.

 Se hizo catequista el año 1969, al preparar a su hija mayor para la Primera Comunión. Su formadora y guía fue Sor Inés, religiosa de las Franciscanas Misioneras de María. Por muchos años Rosita preparó a muchos niños y niñas para la Primera Comunión  en Papudo.

 

 Devota incansable del Santo Rosario, lo reza todos los días sábados antes de la Misa, por cuya intercesión solicita, a La Mamita Virgen, como ella la nombra con mucho cariño, las bendiciones y gracias de su Hijo Jesucristo para todos.

 

 Al término de la Misa, acompañados por los familiares y amistades, el Presidente del Consejo Pastoral invitó a las homenajeadas a pasar adelante y les brindó unas palabras de reconocimiento y gratitud, a nombre de todos los laicos y ministros. Recibieron la bendición del Padre Pancho y unos hermosos regalos con las imágenes del Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen María.

 

Fuente: Parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes 



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