Padre Jaime exhortó a vivir este tiempo de Cuaresma practicando el ayuno, la limosna y la oración
 


07 de Marzo, 2019
Numerosos fieles participaron en la eucaristía del Miércoles de Ceniza, en el templo catedral de San Felipe, para dar inicio al tiempo de Cuaresma.

Durante la Misa, el Padre Jaime Ortiz de Lazcano Piquer realizó la bendición de la ceniza, que posteriormente fue impuesta, con la señal de la cruz, en la cabeza o en la frente de los fieles.

En su homilía, el administrador apostólico  señaló: “ el evangelio nos da tres armas o instrumentos especiales para este camino que nos lleva a la Pascua, este camino de introspección de  desprendimiento para ir a lo más profundo de nuestra realidad; el primero la limosna, es casi como un sacramento, porque el hacer asiduamente limosna nos recuerda que no estamos solos que tenemos un deber con nuestros hermanos, porque aquel que se siente muy bendecido reconoce que todo no es solo producto de su esfuerzo o sudor de su frente, sino que se siente bendecido y amado por el Señor  y todo lo que ha recibido gratuitamente, si practicamos la limosna con generosidad, vemos la mano de Dios en nuestra vida ”.

Afirmó, además, que “el segundo instrumento es la oración,  le dedicamos tan poco tiempo al Señor, para que decir cuántas horas dedicamos para ver televisión o interactuar en facebook, twitter o whatsapp, escuchar música y todo aquello nos hace volcarnos hacia afuera, la oración nos lleva a escuchar la voz de Dios dentro de nosotros,  a ver  como el Señor está presente en nuestra vida, si dedicáramos 15 o 20 minutos de oración seria, de calidad y  con la palabra de Dios, muchas veces nuestra vida cambiaría, brillaría con una luz distinta”.

Luego profundizó en su reflexión respecto a “el ayuno, porque nuestro cuerpo es una especie de caballo que a veces tiende a desbocarse, es tan importante este tercer casi sacramento  de la castidad, porque no tiene que ver solo con lo sensual, con lo libidinoso, sino con la persona que está ordenada interiormente, tiene dominio de sí mismo, no se deja engañar y tiene discernimiento, el ayuno nos habla de esta tercera instancia en  donde el Señor nos busca”.

Finalmente, el Padre Jaime expresó: “hermanos se pone delante de nosotros este tiempo gratuito, lleno de gracia, donde el Señor nos tiende la mano y nos recuerda que estamos combatiendo una guerra que ya esta vencida, Jesucristo ha vencido la muerte ¡Sí!, y comprado a caro precio el cielo para nosotros ¡Sí! ”.

Fuente: Comunicaciones San Felipe



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