Virgen Peregrina que recorre toda Petorca tiene su propio libro
 


14 de Diciembre, 2018
Más de 80 fotografías que Manuel Morales tomó en caseríos y pueblos de la comuna incluye la investigación etnográfica de Daniel González y Danilo Petrovich.

 “Alta Esfera”, título con el cual se denomina este libro, es una investigación etnográfica que recorre los caminos y visita las casas donde se aloja la Virgen Peregrina de la Merced de Chincolco, desde el 15 de agosto, en la Fiesta de la Asunción de María, hasta bien avanzado diciembre.

“Las vírgenes peregrinas son una tradición propia del territorio del Norte Chico donde se practica el Canto a lo Divino, que es entre el Choapa y el Aconcagua. Son imágenes de culto que salen a recorrer los campos y las quebradas en una fecha relevante”, cuenta el antropólogo Danilo Petrovich, coautor con su colega Daniel González de esta investigación que se completa con las fotografías de Manuel Morales.

La Virgen de la Merced de Chincolco recorre toda la precordillera de la comuna de Petorca; hacia el norte llega hasta el límite con la Región de Coquimbo, y hacia el sur, hasta El Sobrante. “Geográficamente, es un área de unos 50 kilómetros a la redonda, pero llena de caseríos y pueblitos”, explica Petrovich.

Cuenta que la imagen se va trasladando a pie, de casa en casa, y que cada familia la aloja uno o dos días. Llega cerca de las cinco de la tarde, y hay que recibirla en un altar que la familia ha hermoseado con sábanas blancas y flores frescas, luces y velas. Se sirve once a los invitados, entre familia, vecinos y cantores, ojalá con pajaritos dulces, y luego se canta a lo Divino.

“Las alojadas son un espacio súper bonito, cargado de sentido porque es un rito. Es un espacio frágil y al mismo tiempo elegante, porque todos saben cómo se hace y nadie habla de lo que  tiene que hacer. Eso es lo que es una tradición, lo que se hereda, y no un conjunto de reglas protocolarizadas. En este caso, es llegar, recibir bien a la virgen, cantar, atender, comer y conversar bajito”, enfatiza Petrovich.

El libro “Alta Esfera” fue financiado por un Fondart. Contiene una breve y nutritiva introducción —pocas veces nueve páginas dicen tanto— y 86 fotografías de Morales. El contraste es sublime: las casas son materialmente humildes, y la fe, exuberante. La trágica belleza de un paisaje donde los ríos están secos adquiere otra dimensión espiritual con las pequeñas procesiones familiares que cargan la imagen. El título del libro alude a los llamados “poetas de alta esfera”, que son los que conocen gran variedad de fundamentos (temas), versos  y entonaciones.  “Tienen una gran sabiduría en torno al canto y a la poesía campesina”, detalla Petrovich.

Sabiduría que se incorpora en el libro a través de 15 versos a lo Divino de Pedro Tapia (75), uno de los mayores devotos de esta fiesta religiosa y heredero de la rica tradición de Petorca.

Este poeta de alta esfera es uno de los pocos que “arreglan” los versos cuando están “desarmados” (cuando su métrica o rima no es perfecta). Tapia, además, tiene un completo dominio de la guitarra y canta con gran belleza, afinado. “Él fue el obligado de su familia, lo entregaron al patrón como fuerza de trabajo a los 5 años. Y vivió como inquilino en el fundo del Pedernal. Ha tenido una vida muy sacrificada en términos de precariedad material; vivió a pata pelada hasta los 15 años y hoy sigue viviendo en una mediagua a los 75 años. Ser cantor y poeta es una forma de resistencia a esta vida tan dura que le ha tocado llevar. Él es un gran exponente del Canto a lo Divino, en términos de cantidad y calidad de versos que sabe. Es un cantor excéntrico para el día de hoy, porque canta fundamentos que ya se cantan muy poco”, destaca Petrovich.

En el libro incluyeron, entre otros, versos por Literatura (es decir, sobre la naturaleza) y versos por la Mujer Samaritana, por Lázaro y por Genoveva. Petrovich y González han visitado a Tapia varias veces al año, desde 2011, e incluso lo grabaron cantando en el CD doble “El Iris de la bonanza”, que pue- de escucharse en Mucam.cl.

“Todas nuestras investigaciones se basan en nuestra experiencia directa en las fiestas religiosas. El Canto a lo Divino no es solo una tradición adscrita a la fe y la devoción popular; también es la expresión de un mundo, un tiempo y un espacio. Es la experiencia estética de un mundo campesino que hace 40 años era el de la hacienda, y que hoy es de valles sin agua”, dice Petrovich.

 

Fuente: Emol nota de la periodista Romina de la Sotta Donoso.

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